¿Por qué está aumentando el CO₂ en la atmósfera?
El dióxido de carbono (CO₂) es uno de los gases más importantes para comprender el cambio climático. Aunque forma parte de la atmósfera de manera natural, las actividades humanas han provocado un aumento muy significativo de su concentración, especialmente desde la Revolución Industrial. Pero ¿cómo sabemos que este incremento procede principalmente de la quema de combustibles fósiles?
Existen varias evidencias científicas que permiten responder a esta pregunta.
La quema de combustibles fósiles aumenta el CO₂
Cuando quemamos carbón, petróleo o gas, se produce una reacción química en la que el carbono presente en estos combustibles se combina con el oxígeno del aire. Como resultado, se genera dióxido de carbono y se consume oxígeno.
Precisamente, las mediciones de la atmósfera muestran una relación entre el aumento del CO₂ y la disminución del oxígeno. Esto constituye una de las pistas que indican que el carbono liberado procede de la combustión de combustibles fósiles.
Las plantas también absorben dióxido de carbono mediante la fotosíntesis, pero este proceso no explica por sí solo el descenso observado del oxígeno atmosférico. Los ecosistemas terrestres y los océanos absorben una parte importante del CO₂ que emitimos, pero no todo.
Las cuentas también encajan
Otra evidencia procede de algo aparentemente sencillo: sabemos cuánto combustible fósil se quema.
A partir de los datos sobre el consumo mundial de carbón, petróleo y gas, los científicos pueden calcular cuánto dióxido de carbono debería liberarse a la atmósfera. Cuando se comparan esas cifras con las mediciones reales de CO₂, los resultados coinciden.
Además, los océanos y los bosques absorben una parte del carbono emitido. Por tanto, el incremento observado en la atmósfera corresponde aproximadamente al CO₂ producido por nuestras actividades menos la cantidad que pueden capturar estos sumideros naturales.
¿Qué nos dicen los hielos de la Antártida?
Una de las herramientas más interesantes para estudiar el clima del pasado son los núcleos de hielo extraídos de la Antártida. En las pequeñas burbujas de aire atrapadas en el hielo durante miles de años se conserva información sobre la composición de la atmósfera de épocas anteriores.
Estos registros permiten comprobar que, durante cientos de miles de años, las concentraciones de CO₂ se mantuvieron dentro de unos determinados límites naturales. Sin embargo, desde el comienzo de la Revolución Industrial se ha producido un aumento extraordinario.
Actualmente, la concentración atmosférica de CO₂ supera las 420 partes por millón, un nivel muy superior al registrado durante gran parte de la historia reciente del planeta.
Una evidencia científica acumulativa
La relación entre la quema de combustibles fósiles, el consumo de oxígeno, las emisiones calculadas y los registros obtenidos de los hielos proporciona un conjunto de evidencias que apuntan en la misma dirección.
Comprender estos datos es fundamental para que los estudiantes puedan conocer, desde una perspectiva científica, qué está provocando el aumento del CO₂ y por qué las actividades humanas tienen un papel tan importante en el cambio climático.
