Daniel Blanco, premio al Mejor Profesor Universitario de Química… en Holanda.

Aunque es una pena que se den este tipo de situaciones, que un docente e investigador tenga que buscar fuera la oportunidad de desarrollarse profesionalmente, siempre nos alegra que se reconozca la labor de los buenos profesores.

En este caso, el reconocimiento es para Daniel Blanco, profesor de Química Orgánica en la Universidad Radboud en Nimega, Holanda, donde acaba de ser nombrado mejor docente universitario de Química a nivel nacional.

Blanco fue alumno de la Universidad Autónoma de Madrid; desde muy joven tenía clara su vocación por la enseñanza y en 1994 (con 21 años) fundó su propia academia donde daba clase a otros estudiante. Mientras cursaba su segundo año de doctorado en el Departamento de Química de la Autónoma le dijeron que había un conflicto de intereses con su academia, por lo que dejó la tesis a medias y continuó dando clases hasta 2002, fecha en la que durante una visita a un amigo en la Universidad de Radboud le ofrecieron terminar allí su tesis. En 2009 regresó a España y trabajó en el CSIC, pero la falta de financiación llevó a la finalización de su contrato. Entonces aquel amigo de Radboud se enteró de que Daniel estaba sin empleo y la universidad contactó con él.

Desde 2012 da clases a alumnos de los últimos cursos de Bachelor (título de Grado) y el Máster, estudiantes de entre 20-24 años. Enemigo declarado de las clases en las que solo hay que memorizar, el método de este profesor para motivar a sus alumnos, para hacerles pensar y razonar consiste en comenzar con algo de música para ambientar su exposición, añadir ejemplos reales (por ejemplo la composición del tinte utilizado en las prendas vaqueras), incluir vídeos y escenas de películas (como Julia Roberts en Erin Brockovich y los efectos nocivos del cromo para la salud)…

Este es el tercer premio que recibe por su labor desde que ejerce en Holanda: en 2018 fue el de la universidad de Radboud al mejor profesor júnior de la Facultad de Ciencias y en 2014 el destinado a los profesores de Química, también en la universidad. Aunque seguro que el mejor premio es el reconocimiento de sus alumnos.

Los peores resultados en ciencias hasta la fecha y estancados en matemáticas: así queda España en el informe PISA.

El informe PISA 2018 dado a conocer estos días registra los peores resultados históricos en ciencias y un estancamiento en matemáticas, así como una brecha educativa entre el norte y el sur del país (siendo superiores los resultados de los alumnos del norte de la península que los de los alumnos del sur).

La prueba de la OCDE que valora las competencias de los alumnos de 15 años en matemáticas, ciencias y comprensión lectora cada año desde el año 2000, mide la capacidad de resolver problemas de la vida real. Según algunos expertos este tipo de prueba puede ser el motivo por el que nuestros estudiantes no obtienen mejores resultados ya que están más acostumbrados a memorizar que a desarrollar otras facetas como la capacidad crítica o razonar y entender, por ejemplo, y que tal vez es el momento de modificar el el sistema y la metodología. Se suma, además, que los examinados en esta ocasión son la primera generación que se ha formado en el contexto de recortes educativos que hemos sufrido.

En estas dos disciplinas, matemáticas y ciencias, los alumnos han quedado por debajo de la media de la OCDE de 489 puntos: 483 en ciencias (13 menos que en 2013, por ejemplo) y 481 en matemáticas (5 menos que en 2015), en comprensión lectora España queda fuera de esta edición por anomalías detectadas en la prueba. Curiosamente, los examinados de Aragón están por encima de la media española e incluso de la de los países integrantes de la OCDE con 497 puntos en matemáticas y 493 en ciencias. Con todo esto, los resultados de nuestros alumnos nos sitúan en el puesto 13 de 79, en una edición en la que ningún país parece haber sufrido cambios relevantes en sus resultados. Si nos ponemos a comparar, en matemáticas y ciencias estamos a la altura de países como Lituania, Hungría, Estados Unidos, Luxemburgo o Rusia pero en esta edición del informe los estudiantes asiáticos son los grandes ganadores.

Esta es nuestra reflexión a la vista de los resultados:

Nunca es tarde para estudiar si de verdad se quiere, como prueba el rapero Haze.

Conocido por su carrera musical como rapero, Haze, Sergio López Sanz, recibió el martes pasado en la Iglesia de la Anunciación de Sevilla uno de los 185 reconocimientos que la Universidad de Sevilla otorga a sus mejores estudiantes de grado y máster. En su caso el Premio Extraordinario Fin de Estudios por su máster en Estudios Americanos sobre el Narcotráfico en México.

Discurso de Haze en los Premios Extraordinarios Fin de Curso 2017/2018 de la Universidad de Sevilla.

Procedente del barrio de Los Pajaritos, considerado uno de los más pobres de España, con un pasado complicado que incluye una estancia en prisión, problemas económicos con una hipoteca, etc. con 31 años y tras más de una década sin estudiar decidió prepararse las Prueba de Acceso a la Universidad para Mayores de 25 años, y cursó Filología Hispánica. Este año, con 41 años de edad, se ha matriculado en el Máster Universitario en Profesorado en Enseñanza Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanzas de Idiomas y prepara las oposiciones a profesor de secundaria en el año 2020.

En su discurso de agradecimiento no solo hace repaso por su carrera como estudiante y menciona a grandes de las letras como Bécquer o cita a Don Quijote en el Discurso de las Armas y las Letras, sino que hace una defensa de una educación accesible a todos: “la universidad es mi sitio, el mío y el de todos los ciudadanos que, pues existen mecanismos que lo posibilitan, tengan la determinación de estudiar, vengan del barrio que vengan, del pueblo que vengan, de la ciudad o del país que vengan, porque la universidad ni distingue ideologías ni creencias ni clases sociales ni acentos ni nunca habrá de hacerlo por ser, como es, el templo de la sabiduría y del conocimiento” según sus propias palabras.

Sin duda un ejemplo de que nunca es tarde si se quiere, de esfuerzo y de cómo romper estereotipos.

El mapamundi de la literatura.

Nos ha resultado muy curioso este mapamundi realizado por el usuario de Reddit Backforward24 en el que representa cada país con la que él y otros usuarios que le han hecho recomendaciones consideran su obra literaria más representativa (obviamente es muy complicado decidir una sola obra con la que definir un país). Pero la idea es buena, probablemente muchos de los títulos escogidos os suenen y los hayáis leído, pero es posible que otros os resulten una novedad con la que descubrir nuevos rincones del mundo.

Os dejamos con el mapamundi (consta de 144 libros frente a los 193 estados reconocidos por la ONU) y a continuación, para mayor claridad, con la lista de las obras seleccionadas:

Europa
Polonia – “Pan Tadeusz”, Adam Mickiewicz.
Alemania – “Los Buddenbrook“, Thomas Mann.
Holanda – “El descubrimiento del cielo“, Harry Mulisch.
Reino Unido – “Grandes esperanzas“, Charles Dickens.
Francia – “El conde de Montecristo“, Alejandro Dumas.
España – “Don Quijote de la Mancha“, Miguel de Cervantes.
Portugal – “Memorial del convento“, José Saramago.
Austria – “El hombre sin atributos”, Robert Musil.
Suiza – “Heidi”, Johanna Spyri.
Italia – “La divina comedia”, Dante Alighieri.
Grecia – “La Ilíada”, Homero.
Rusia – “Guerra y Paz”, León Tolstoi.
América del norte y central
Canadá – “Ana de las tejas verdes”, L.M. Montgomery.
Estados Unidos – “Matar a un ruiseñor“, Harper Lee.
México – “Pedro Páramo“, de Juan Rulfo.
Jamaica – “Breve historia de siete asesinatos”, Marlon James.
República Dominicana – “La maravillosa vida breve de Óscar Wao”, Junot Díaz.
América del sur
Colombia – “100 años de soledad”, Gabriel García Márquez.
Venezuela – “Doña Barbara“, Rómulo Gallegos.
Brasil – “Don Casmurro“, Joaquim Machado de Assis.
Argentina –“Ficciones”, Jorge Luis Borges.
Chile – “La casa de los espíritus”, Isabel Allende.
Uruguay – “El fútbol a sol y sombra”, Eduardo Galeano.
África
Algeria – “El extranjero”, Albert Camus.
Egipto- “Entre dos palacios”, Naguib Mahfuz.
Marruecos – “El niño de arena”, Tahar Ben Jelloun.
Sudán – “Lyrics Alley”, Leila Aboulela.
Nigeria – “Todo se desmorona”, Chinua Achebe.
Sudáfrica – “Desgracia”, J. M. Coetzee.
Asia
Japón – “Kokoro”, Natsume Sōseki.
China – “Sueño en el pabellón rojo”, Cao Xueqin.
Turquía – “Mi nombre es rojo”, Orhan Pamuk.
India – “El Dios de las pequeñas cosas”, Arundhati Roy.
Israel – “Amaneceres en Jenin”, Susan Abulhawa.
Siria – “La cara oscura del amor”, Rafik Schami.
Oceanía
Australia – “Cloudstreet”, Tim Winton.
Nueva Zelanda – “The Bone People”, de Keri Hulme.

Cada niño tiene su momento.

Es importante recordar que, aunque está claro que los niños necesitan ser guiados, cada uno tiene su ritmo: de crecimiento, de aprendizaje, de desarrollar sus habilidades y sus intereses… no todos van a la misma velocidad, igual que no todos pegan el estirón al mismo tiempo por ejemplo, y compararlos entre sí no fomenta nada bueno y además añade una presión innecesaria. Paciencia, que con ayuda, todo llega a su tiempo.