“La luz genital” es el mejor lapsus lingüístico.

Tras el concurso a nivel mundial lanzado en las redes por el director de Fundeu BBVA para votar por el mejor lapsus lingüístico, ya tenemos ganador: “La luz genital”, lapsus protagonizado por Juan Pich Y Pon, alcalde de Barcelona en los años 30 cuando quiso hablar de la luz cenital que se podía disfrutar en un restaurante recién abierto en la Rambla de Barcelona.

Con un 57% de los votos se ha impuesto al finalista “cólico frenético”. Pero entre las 16 finalistas nos encontramos con otras perlas lingüísticas de Pich Y Pon, que por lo visto eran tantas que a él se debe la expresión catalana “voz piquiponada” para referirse a los errores lingüísticos de este tipo. Además de la ganadora, son obra suya también “coleccionista sifilítico” cuando quiso decir que a su sobrino le gustaba la filatelia y la “calígula veraniega” en lugar de canígula para hablar de la temporada de mayor calor del verano.

Repasemos cómo fue la evolución de las votaciones, en las que además de las arriba mencionadas hay expresiones de otros personajes famosos así como muchas escuchadas en lugares públicos, autobuses, calles, etc.

¿Echáis de menos algún lapsus que no esté en la lista? ¡Podéis dedirnos cuál en los comentarios!

¡Feliz San Valentín!, aunque… ¿sabemos por qué se celebra hoy?

Como cada 14 de febrero muchos pasarán el día flotando en una nube, soltando corazoncitos a su paso, con eso de “Love is in the air” resonando en la cabeza… bueno, vale, quizá esté exagerando un poco. Otros tantos estarán hartos de tanta cursilería en el ambiente y diciendo eso típico de “San Valentín es un invento de los grandes almacenes”. Pero, ¿lo es?, ¿sabéis cuál es el origen de esta fecha?. Nosotros os lo contamos.

Para empezar vamos a romper el mito de que sea idea de los centros comerciales. Es verdad que han sabido sacarle el máximo provecho, pero igual que han hecho con otras festividades cristianas como la Navidad, sin ir más lejos.

Sí, habéis leído bien: festividad cristiana. El Día de San Valentín tiene un origen incierto, en el que encontramos dos posibles teorías que incluso pueden estar relacionadas. Y, curiosamente, ambas tienen un toque ligeramente macabro y religioso.

Primera teoría:

Por un lado tenemos la teoría de la conmemoración de las buenas obras de san Valentín de Roma. En la Roma del siglo III, cuando el emperador Claudio II prohibió el matrimonio entre los jóvenes con la excusa de que solteros y sin hijos eran mejores soldados. Un sacerdote llamado Valentín casaba a los soldados con sus damas a escondidas, incluso cuando el emperador había prohibido el cristianismo. Al enterarse Claudio II, el sacerdote fue capturado con intención de que se excusara, regañarle y echarle del país. Pero la influencia de los altos funcionarios hizo que el emperador mandara decapitar a Valentín.

Mientras estaba en prisión esperando su ejecución, se cuenta que un oficial, un custodio, o un juez de prisiones, no está claro el cargo, en un intento de humillarle le propuso el reto de curar la ceguera de su hija Julia, invidente de nacimiento. El bueno de Valentín aceptó y pasó los días reza que te reza pidiendo que la joven pudiera ver. Durante su traslado a la plaza pública para la ejecución, el sacerdote le dio una nota a Julia, ella pudo leer “Tu Valentín”, ¡oh, milagro!. Aunque de nada le sirvió a este defensor del amor (de quien se dice que se enamoró de la joven), fue ejecutado igualmente. Era un 14 de febrero del año 270. Cuenta la leyenda que la joven Julia plantó un almendro en su tumba, árbol considerado símbolo del amor y la amistad.

En el año 494 el papa Gelasio I designó el 14 de febrero como el Día de San Valentín, en honor al sacerdote, festividad que ha estado incluida en el calendario litúrgico de la Iglesia Católica hasta que el Concilio Vaticano II de 1969 la eliminó.

Segunda teoría:

Aquí rizamos el rizo. Dicen las malas lenguas que en realidad el papa Gelasio I lo que quería era terminar con la celebración pagana de llamada Lupercalia. Una fiesta dedicada a la fertilidad en la que se sacrificaban perros y cabras para desollarlos y hacer látigos con sus pieles. Durante la celebración las mujeres esperaban ser golpeadas con estos látigos impregnados de la sangre de los animales, ya que creían que esto les otorgaría fertilidad. La prohibición de la celebración de Lupercalia coincide con la instauración de la festividad de San Valentín por parte del papa. Qué casualidad…

Así que ya veis, un origen nada idílico para una fiesta tan romántica. ¡A quererse mucho todo el mundo se ha dicho!

Sabia frase de Lincoln…

Porque a veces perdemos de vista que lo que nuestros hijos aprendan hoy, es lo que conformará a los adultos que lleguen a ser el día de mañana. Cuánto mayor sea su conocimiento, su educación, cuánto mayor variedad de puntos de vista pueda ver… mejor preparado estará cuando sea un adulto.

O en palabras de Abraham Lincoln:

“Montar un pollo”, “estar a dos velas”, “dar gato por liebre”… el origen de algunas de nuestras expresiones más curiosas.

¿Alguna vez os habéis parado a pensar de dónde vienen esas expresiones hechas que tanto utilizamos al hablar? Pues nosotros sí y por eso hemos hecho esta lista con algunas de ellas. ¡Empezamos!

Dormir la mona: utilizada para referirnos al sueño profundo que produce la ingesta excesiva de alcohol. Pues bien, su origen está en una costumbre del s.XVI de dar vino a los monos para ver qué efecto les causaba.

Estar a dos velas: no tener dinero. La teoría más extendida hace referencia a partidas de cartas ilegales en las que la banca contaba el dinero de la caja a la luz de dos velas, por lo que si un jugador conseguía dejar sin dinero a la banca, lo único que quedaba era la luz de las dos velas.

Dar gato por liebre: engañar a alguien con un servicio o artículo de mala calidad. Su origen viene de la mala fama que tenía la comida de las antiguas posadas a las que se las llegaba a acusar de servir carne de gato en lugar del conejo o cordero que prometían.

Montar un pollo: organizar un escándalo. Lo que hacían en el s.XIX los oradores que en plena calle se subían a una especie de escaleritas portátiles llamadas poyo (podio) y se ponían a pregonar armando gran escándalo.

Ponerse las botas: hace referencia a que un sujeto se exceda en algo, y con motivo: antiguamente solo los ricos podían calzar botas y los pobres iban descalzos en la mayoría de los casos.

Echar un polvo: termino coloquial para referirse a mantener relaciones sexuales. En los s.XVIII y XIX era costumbre inhalar un preparado de tabaco en polvo llamado rapé, y lo habitual era hacerlo en habitaciones aparte. El momento era utilizado por muchos para mantener relaciones. También se asocia a la frase popular “polvo somos, del polvo venimos y en polvo te convertirás”, por ese polvo del que venimos…

A buenas horas, mangas verdes: para referirse a algo o alguien que llega tarde. En el s.XV la Santa Hermandad era un cuerpo parapolicial que velaba por la seguridad en las zonas rurales y cuya indumentaria incluía unas mangas verdes. Sin embargo, se cuenta que este cuerpo llegaba siempre tarde de manera deliberada para evitar confrontaciones directas con los delincuentes.

Irse por los cerros de Úbeda: En el año 1233 se enfrentó el ejército cristiano de Castilla con los almohades pero poco antes del combate, un comandante de Fernando III llamado Alvar Fáñez se separó del grupo y apareció cuando la batalla había terminado. Cuando el rey le preguntó dónde se había metido, él respondió que se había perdido por los cerros de Úbeda.

Poner los cuernos: ser infiel. Proviene de la cornamenta de ciervo que se ponía en las casas en las que el señor feudal ejercía el llamado derecho de pernada (pasar la noche de bodas con la esposa del vasallo) en la Edad Media.

Aquí hay gato encerrado: cuando sospechamos de que hay una causa o razón oculta. Se debe a que en el Siglo de Oro el dinero se ocultaba en bolsas hechas con piel de gato.

Que te den morcillas: expresión que utilizamos para deshacernos de alguien o dar por terminada una discusión. Pues bien, su origen es algo más radical: de cuando a los perros abandonados se les daba morcillas envenenadas para evitar brotes de rabia.

Y vosotros, ¿conocéis el origen de alguna otra expresión que os llame la atención? Contádnoslo en la sección de comentarios.